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El precario Sistema de Salud en Guatemala

  • lemp
  • 28 mar 2019
  • 10 Min. de lectura

Actualizado: 12 oct 2019

El artículo de esta ocasión tiene como objetivo exponer las deficiencias del Sistema de Salud -en adelante SS- en Guatemala. Para esto, se desarrolló el mismo desde un enfoque crítico-propositivo, a partir de la entrevista realizada a una persona médica, con trayectoria en el SS de Guatemala, cuyos datos, a solicitud de ella, me reservaré. A partir de cuatro preguntas que se realizaron a esta persona, se desarrollará el contenido, bajo un esquema de interpretación a las respuestas obtenidas.


1. ¿Cuál ha sido tu trayectoria en el SS de Guatemala?


La persona entrevistada es médica y cirujana, egresada de la Universidad de San Carlos de Guatemala -USAC-. Su motivación por la carrera era simple: dedicarse a tratar al ser humano desde su disciplina. Su recorrido en salud le ha permitido conocer distintas realidades. Realizó un electivo en México, su Ejercicio Profesional Supervisado -EPS- en una aldea de Patzún, Chimaltenango. Luego realizó su tesis para optar al grado académico de Médica y Cirujana, y, al egresar, ingresó a la residencia del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social -en adelante IGSS-, donde, al poco tiempo, decidió renunciar por motivos que, a continuación, se presentarán. Actualmente trabaja en un sistema de emergencias privado en Guatemala. La definición de la carrera de médico y cirujano puede entenderse así en el esquema del SS guatemalteco:


“Se define como el proceso de educación sistemática que conduce a la formación de un MÉDICO Integral con alta capacidad resolutiva y de desempeño, capaz de reaccionar en forma activa ante cambios sociales, económicos, ambientales, científicos, tecnológicos, de práctica profesional en contextos local, regional, nacional e internacional en el campo de la salud”. (Facultad de Ciencias Médicas, citando al Diseño Curricular 2006, s.f.).

2. ¿Qué dificultades has encontrado en tu trayectoria de formación académica y profesional?


Para esta pregunta, la persona entrevistada sugirió dividirlo en dos: la personal y la profesional. La personal, indica, es que “No encontré lo científico de la carrera, ni con la tesis. Desde el primer día hasta el último. El único curso que sentí con carácter científico fue Biología”. La persona atribuye esta dificultad a distintos factores. Estos factores están distribuidos en lo que señala como “limitantes para encontrar nuevos conocimientos y la falta de interés de su propio gremio por la carrera, y catedráticas/os”. La experiencia que tuvo esta persona dejó plasmado algo muy interesante: “Desde que inicié mi externado, desde ese primer día, supe que se iba a venir difícil. Llegué a uno de los dos hospitales nacionales y me di cuenta de la realidad, donde la universidad enmascara la historia clínica, pero no hay, ni siquiera, una introducción a lo que es el externado”.


Para términos de comprensión de este artículo, el ‘externado’ se refiere al primer encuentro práctico entre una persona estudiante y la salud pública, desde los estudios en la USAC. Es, por así decirlo, el primer enfrentamiento de una persona estudiante entre la teoría y la práctica en el área de la medicina. Esta experiencia inicia en el cuarto año y termina en el quinto año.

“Supe que se venía difícil desde que me escondí en un armario que encontré para pasar el rato, hasta que llegó un compañero a decirme ‘ya falta poco para terminar el turno’”.

El proceso de trayectoria de una persona en formación para ser médica y cirujana, el pregrado que se obtiene, resulta ser que no es fácil de asimilar. Más bien representa un reto al que no se tiene preparación académica, ni una introducción a este sistema, que es el primer choque de realidad en el SS. La persona entrevistada señaló que “El sistema es tóxico desde el primer día. Te llegás a encontrar a personas frustradas, con depresión, con adicciones. Me enfoco más en la frustrada, las cuales no te van a tratar bien”. Como se indica, el ingreso a este SS es complicado de asimilar, bajo presiones extenuantes del mismo sistema que se mantiene. Un sistema que realmente no da “garantías”, donde los protocolos que tienen los hospitales “no dan garantías, son retrógradas y, sobre todo, obsoletos”. A raíz de esto, le pregunté sobre otro retos que se ha escuchado en gran parte de las ocasiones, y es respecto al trato que recae en el médico. Algunos de los retos que indicó la persona fueron:


  • Humillación: el trato de humillación por superiores es algo frecuente. La persona indicó que no fue directamente tratada humillantemente, pero que sí es una situación frecuente en los hospitales. Incluso señala que hay una técnica llamada ‘machuque’, que consiste en una serie de preguntas sobre el paciente que está tratando una persona estudiante, enfrente de el o la paciente, y que esta técnica ha sido utilizada como herramienta de humillación, más que para fomentar el aprendizaje. Al final indica que esto se vuelve un ‘círculo vicioso’, ya que “El externo al pasar a interno, ya no quiere volver a pasar a sacar pañales, por ejemplo. El que va subiendo ya no quiere regresar porque no quiere regresar a vivir lo que ya vivió. Ya no piensa, entonces, en el paciente de la manera adecuada”.


  • Trabajo extenuante: Sobre todo en el externado, a estas personas estudiantes, que se encuentran realmente en un proceso de formación y no laboral, pero que es “Los ojos de los médicos”. “Estuve a cargo, en ocasiones, de ochenta pacientes”. “¿Cómo va a tener un estudiante la capacidad de atender a ochenta pacientes?”, cuestionó. Además, agrega que “Mirábamos más de ciento veinte personas al día, en cirugía más de ciento cincuenta personas al día. Hablando a la vez de una población de estudiantes tan pequeña para atender una población muy grande, y sin tiempo de estudio apropiado, de alimentarse, de recreación, ni mucho menos dormir”. Estas cuatro razones que mencionó al final, son el día a día de los externos e internos en los hospitales.


  • Frustración: A raíz del trabajo extenuante y excesivo, anteriormente mencionado, agrega, “Me di cuenta que la mente del ser humano no da para atender ese cantidad. No podía hacer algo más para aliviarlos, y eso fue mi primer toque con la realidad. Fue mi frustración. Durante tres años pensé en salirme de la carrera, pero no lo hice porque ya iba muy adelantada en la carrera”.


En lo profesional, brevemente, remarca que la experiencia del EPS es otro enfoque. En su experiencia durante el EPS, se trata de “Un lugar precario donde hay insumos limitados, o sin ellos. Tenés que hacer maravillas para sacar a los pacientes, porque sos el médico de la aldea. No todos tienen el privilegio de llegar a un puesto de salud. Es la primera atención de salud, lo más básico, luego los centros de salud y luego los hospitales nacionales”. Para motivos de ilustrar el esquema de los centros asistenciales del SS, decidí hacer esta imagen (figura 1).



Figura 1; Fuente: elaboración propia


“Aquí, en Guatemala, el estudiante de medicina y el médico, tienen limitantes: no le da tiempo de prepararse. Es un profesional que quiere prepararse, pero el sistema no lo permite”.

3. ¿Cuál es, a tu parecer, el mayor problema del SS dentro de tu experiencia?


Esta pregunta parece simple de descubrir, ¿qué no se le podría encontrar a este SS tan deplorable? La persona entrevistada señaló que hay dos factores por abordar. Por una parte, la cantidad de centros asistenciales existentes con la cantidad de personas que asisten a éstos, y, por la otra, la población ignorante.


En la primera, se puede decir que “los centros asistenciales y la cantidad de personas van de la mano”. “Guatemala cuenta con dos centros asistenciales hospitalarios principales, el Hospital Roosevelt y el Hospital General San Juan de Dios, y, a la vez, con el IGSS, los cuales se encuentran centralizados”. Existen otros hospitales, como lo indica el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (s.f.), como el Hospital Regional de Occidente, Hospital Nacional de San Marcos, Hospital de Jutiapa, Hospital de Chiquimula, Hospital de Salamá, Hospital de Chimaltenango, Hospital de Cobán, Hospital de Coatepeque y Hospital Nacional de Ortopedia y Rehabilitación. “Guatemala cuenta para asistir a diecisiete millones de guatemaltecos con estos hospitales. Todos los departamentos deberían tener un hospital adecuadamente equipado con insumos”. El gran problema aquí, radica, como señala esta persona, que está, a su vez, centralizado. En este sentido, “no existe la capacidad para enviar y contener personas con subespecialización en los distintos puntos de asistencia”. Agrega que “todos los pacientes que no pueden ser atendidos en los centros del interior del país, deben ser trasladados a la Ciudad para su pronta atención”.


“No entiendo cómo la estructura de médicos sigue siendo centralizada. El Ministerio debe velar, al menos, porque haya un médico en cada aldea. Es imposible que un médico esté a cargo de cinco mil personas. No se puede. ¿Cuántas personas puede atender una persona en el Renap? ¿Call Center? Estoy segura que la cantidad que miran no es la misma que un médico. Tomando en cuenta que un médico en lo público mira a personas todo el día”

Otro problema que la persona encuentra, a raíz de este primer punto, es que el personal tiende a evadir sus responsabilidades. Se sobrecargan al médico y al estudiante de medicina para las labores de un hospital. Tú como estudiante, ¿que vas a aprender si te mandan a hacer cola por unos rayos X, pero, de paso, limpiar al paciente que está con sangre. Mientras tanto, hacés la cola, y tomás tiempo para los rayos X, en lugar de resguardar a los pacientes”. Esto referencia precisamente a que la distribución de las tareas en un hospital no están delimitadas, y terminan atribuyendo éstas a estudiantes que, en su función de aprender y tener una formación adecuada mediante el tratamiento de pacientes, no lo logran debido a la mala atribución de labores entre la enfermería, personal de exámenes, entre otras.


Pero, sin más que nada, llegamos a lo que la persona señaló como “la guinda en el pastel”: el paciente ignorante. Y en estos términos “ignorante no solamente la persona que no tiene educación al respecto, también se encuentra con el caso de ignorancia funcional, que incluso las personas con educación y demás no logran entender las instrucciones”, lo que torna la función del médico en una labor más complicada. “El problema es que nos obligan a atender a personas que no tienen gravedad, al igual que a las personas que tienen la gravedad. Es una de las ignorancias que ha traído más muertes a Guatemala”, concluye.


4. ¿Qué propuesta darías para mejorar el SS en Guatemala?


Una de las soluciones que esta persona indica es que se debería aplicar el sistema protocolario conocido como el «Triage», en francés, y en español el ‘triaje’. El «triage» consiste en un sistema de clasificación, con un método de selección, de los pacientes que acuden a los centros de emergencia. Éste se divide en colores y cada uno radica en una clasificación (figura 2).



Figura 2
Figura 2; Fuente: El Descomunal


El color rojo para pacientes que requieren atención inmediata; el color naranja para pacientes de atención requerida en máximo treinta minutos; el color amarillo para pacientes que requieran atención en un rango de hasta dos horas; el verde para pacientes de entre dos y cuatro horas; y, por último, el celeste, para pacientes por cita por consulta. Un sistema que representa una clasificación, según determinados criterios, que permitiría reconocer quiénes sí ameritan una atención urgente, y quiénes no. Como mencionaba esta persona, uno de los desafíos es que “Las personas no saben distinguir entre lo que tienen, y esto cobra caro la atención. Le quitan la oportunidad de atención a una persona que realmente lo necesita, cuando estas personas pueden tener atención en un tiempo posterior, o con una consulta”. Agrega, “Estoy segura que la mayoría de personas que llegan a una emergencia entrarían en la categoría de color verde o celeste, pero, dado el sistema, debemos darle igual prioridad a las personas que se encuentren en la emergencia, ya sea por un herido de bala o por una diarrea, he ahí el costo”.


Otra solución es informar a las personas. “Informarlas desde sus ámbitos”, señala. “Programas de información básica de enfermedades y de atención. Una persona educada al respecto sabría que no se debería visitar un hospital en emergencias por cosas sencillas como una diarrea”. Asimismo, otra solución, sería “aumentar el número de centros asistenciales funcionales y que sean distribuidos estratégicamente, así como aumentar el número de personal, no sólo médico, sino también de enfermería y de exámenes”. De igual forma, que “las personas exijan una mejor atención, y que las autoridades escucharan esas exigencias”. De esta forma se resalta que los desafíos son extraordinariamente enormes, y hay mucho que trabajar, dentro de otros problemas que afrontan al país. Así mismo, hay soluciones para éstas, pero es necesario comenzar desde nuestros ámbitos a evidenciar las problemáticas que amenazan al país.


A manera de conclusión


Las deficiencias en el sector salud son evidentes. Las únicas personas que pueden asegurar una atención más adecuada a resultado en los servicios asistenciales privados, pues lo público no se ha dado abasto en responder a las problemáticas, y no es algo nuevo. Los datos no son concretos, pero la población es mínima en cuanto a acceso al servicios del IGSS (que no presenta una atención adecuada). En cuanto al SS en Guatemala, la función del médico en tanto a profesional y como estudiante en formación, tiene un gran peso en el desarrollo del mismo. Las limitantes que se presentan en las funciones de los médicos y estudiantes son, en definitiva, una de las grandes barreras que impiden que este SS mejore. Para ello, hay varias soluciones que radican, en sí, en informar, y trabajar en métodos y modelos de asistencia más adecuados, como lo es el «triage». Como señala la persona entrevistada, “¿Quién podría atender de forma eficiente a una persona luego de 24 horas de estar despierto y después de haber atendido a más de setenta personas a cargo? Las condiciones del médico son inhumanas, y, por lo tanto, no se puede esperar un trato humano del todo de las personas que son tratadas inhumanamente”. Para ello, la solución debe ser en una doble vía contundente: “si mejora el cuidado al médico, mejora el cuidado al paciente”.


“El médico es únicamente un títere del Sistema de Salud, que da la cara por el sistema. Los que dan la cara de todo lo que está mal hecho, que no tiene ninguna función administrativa, pero que es el primer rostro que enfrenta las críticas en el SS”.

Al final de todo con este SS, ¿cómo podría garantizarse esa definición de médico integral que anteriormente cité si se le imponen barreras a la capacidad resolutiva y de desempeño de las personas en formación sin que las condiciones tengan un panorama alentador?


Bibliografía:


 
 
 

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